Estos últimos años, el tema de "hacer la ruta" ha sido muy popular, muchas personas parecen estar en trance y piensan que solo con cruzar la pared física podrán cambiar su destino de inmediato. Permítame decir una verdad dura:
Si en tu país ni siquiera puedes entender las reglas básicas de supervivencia, ¿por qué crees que yendo a un país donde el idioma no se habla, la cultura es diferente y la competencia es aún más feroz, podrás convertirte en una "persona superior"?
1. La capacidad es moneda dura, el entorno solo es un amplificador Te quejas de que en tu país entregar comida a domicilio es cansado, trabajar en fábricas es duro, y las relaciones sociales son molestas. Pero en el extranjero, estas lógicas básicas no solo no desaparecen, sino que se amplifican por tu falta de estatus, seguridad social y conocimiento legal. En tu país, por muy mal que te vaya, al menos tienes un costo de vida barato; en el extranjero, la brutalidad de la competencia en los niveles más bajos puede superar tus expectativas.
2. El "Sueño Americano" a través del filtro vs la realidad de los "sin techo" Muchos ven las montañas, ríos y beneficios del extranjero como algo bueno, pero eso es para la clase media y superior que tiene registros de impuestos. Para un intruso que no tiene nada, lo que le espera no son villas ni filetes, sino platos sin terminar, barrios inseguros y facturas que pueden arruinarte si te enfermas.
3. Reconoce la realidad: más de cien millones hablan de configuración, menos de cien millones hablan de supervivencia La misma idea: si tienes activos por más de mil millones, lo que necesitas es libertad y seguridad, salir tiene sentido. Pero para la gente común, la seguridad pública, la infraestructura y la conveniencia en tu país son en realidad el mayor escudo protector.
No pienses en esas cosas irrelevantes. Los fuertes pueden abrir camino en cualquier lugar, los débiles solo cambian de lugar para seguir siendo cebollas. Vivir bien el presente es mejor que cualquier otra cosa.
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Estos últimos años, el tema de "hacer la ruta" ha sido muy popular, muchas personas parecen estar en trance y piensan que solo con cruzar la pared física podrán cambiar su destino de inmediato. Permítame decir una verdad dura:
Si en tu país ni siquiera puedes entender las reglas básicas de supervivencia, ¿por qué crees que yendo a un país donde el idioma no se habla, la cultura es diferente y la competencia es aún más feroz, podrás convertirte en una "persona superior"?
1. La capacidad es moneda dura, el entorno solo es un amplificador
Te quejas de que en tu país entregar comida a domicilio es cansado, trabajar en fábricas es duro, y las relaciones sociales son molestas. Pero en el extranjero, estas lógicas básicas no solo no desaparecen, sino que se amplifican por tu falta de estatus, seguridad social y conocimiento legal. En tu país, por muy mal que te vaya, al menos tienes un costo de vida barato; en el extranjero, la brutalidad de la competencia en los niveles más bajos puede superar tus expectativas.
2. El "Sueño Americano" a través del filtro vs la realidad de los "sin techo"
Muchos ven las montañas, ríos y beneficios del extranjero como algo bueno, pero eso es para la clase media y superior que tiene registros de impuestos. Para un intruso que no tiene nada, lo que le espera no son villas ni filetes, sino platos sin terminar, barrios inseguros y facturas que pueden arruinarte si te enfermas.
3. Reconoce la realidad: más de cien millones hablan de configuración, menos de cien millones hablan de supervivencia
La misma idea: si tienes activos por más de mil millones, lo que necesitas es libertad y seguridad, salir tiene sentido. Pero para la gente común, la seguridad pública, la infraestructura y la conveniencia en tu país son en realidad el mayor escudo protector.
No pienses en esas cosas irrelevantes. Los fuertes pueden abrir camino en cualquier lugar, los débiles solo cambian de lugar para seguir siendo cebollas. Vivir bien el presente es mejor que cualquier otra cosa.