Entiende a JPMorgan: el portador de la hegemonía del dólar, banco de nivel templario, y el opositor más obstinado de Bitcoin

Autor | Ivan Wu sobre Blockchain

En el mundo de pagos de Singapur, circula una frase que invita a la reflexión: “Valor de MPI en diez millones, cuenta JPM en cien millones.” Esto no es una metáfora exagerada, sino una descripción real de la posición de JPMorgan en el sistema financiero global. Para las instituciones que intentan operar en áreas sensibles como pagos transfronterizos, activos virtuales, stablecoins, etc., JPMorgan no solo es la puerta principal hacia el sistema en dólares, sino también una barrera de control para la conformidad y la capacidad.

El principal exchange de criptomonedas Coinbase, fundado por un líder en la industria, ha declarado que el éxito de la compañía no se debe principalmente a la tecnología, el crecimiento de usuarios o el entorno regulatorio, sino a tener un socio bancario fuerte: JPMorgan. Desde 2020, JPMorgan se convirtió en el banco principal de Coinbase, abriendo canales en dólares y respaldando su “legalidad” en la vista de las finanzas tradicionales en términos de cumplimiento y reputación. En un sector que lucha por evitar ser marginado por el sistema bancario, esta colaboración es sin duda un pase exclusivo.

Sin embargo, JPMorgan nunca ha tratado amigablemente a Bitcoin. El CEO actual, Jamie Dimon, ha sido uno de los críticos más agudos de las criptomonedas durante años. Lo ha llamado “fraude”, ha destacado su uso en transacciones ilegales y ha declarado públicamente que “nunca comprará Bitcoin”. Incluso en un momento en que gigantes de Wall Street como BlackRock están adoptando ETF de Bitcoin, Dimon mantiene una postura negativa. La filosofía de descentralización de Bitcoin, claramente, contrasta con el sistema centralizado en dólares que JPMorgan representa.

Este artículo abordará a JPMorgan, desde su nacimiento legendario y expansión, hasta cómo se ha convertido en el centro de ejecución del sistema global en dólares, símbolo de “banco de templo”, y su papel complejo en el mundo cripto moderno. A través de casos clave como Coinbase, Tether, stablecoins y redes de liquidación transfronteriza, intentaremos responder a una cuestión central que atraviesa la historia financiera y la realidad en cadena: ¿quién es realmente JPMorgan en esta nueva era moldeada por la descentralización y la lucha por el poder?

  1. La historia legendaria de JPMorgan: del zar del ferrocarril al salvador financiero

J.P. Morgan, nacido en 1837, proviene de una familia bancaria con “llaves de oro”. Pero lo que realmente lo consagró en la historia financiera no fue su origen, sino su papel en la transformación del sistema económico estadounidense a finales del siglo XIX y principios del XX. Desde 1871, comenzó a consolidar el sistema ferroviario estadounidense, que en ese momento era la arteria económica más importante, pero estaba al borde del colapso por construcciones repetidas y mala gestión. Morgan utilizó su capital para reestructurar estas empresas ferroviarias, y para finales del siglo XIX, un tercio de las vías férreas estadounidenses estaban bajo su control. Esto le valió el apodo de “zar de los ferrocarriles”, liderando la recuperación de un sector y estableciendo un precedente de que el capital financiero privado podía remodelar la infraestructura nacional.

Esta capacidad de imponer el poder privado sobre la estructura estatal se evidenció aún más en la crisis financiera de 1893-1895. En ese momento, las reservas de oro del Tesoro de EE.UU. estaban casi agotadas, el Congreso fracasó en emitir bonos adicionales y el sistema crediticio estaba al borde del colapso. En ese momento crítico, Morgan, junto con bancos europeos, consiguió un préstamo de 650 millones de dólares en oro para inyectar en el Tesoro, evitando un incumplimiento sistémico. Esto fue un “salvavidas” privado para el país, y desde entonces circula en Wall Street una frase que aún impacta: “Si EE.UU. fuera una empresa, Morgan sería su CEO.” Esto no solo reconocía su poder financiero, sino que también confirmaba su capacidad de gestión, superando incluso al aparato estatal.

Su capacidad de operación de capital alcanzó su punto máximo en 1901. Ese año, el magnate del acero, Carnegie, decidió retirarse, y Morgan adquirió Carnegie Steel por 4.8 mil millones de dólares en efectivo, fusionándola con otras empresas siderúrgicas para crear US Steel, la primera compañía en la historia con un valor de mercado superior a mil millones de dólares. No solo fue una adquisición histórica, sino que marcó la sustitución del empresario industrial por el capital financiero como la máxima autoridad económica en EE.UU. Morgan dejó de ser solo un conductor de ferrocarriles y bancos, para convertirse en el verdadero dominador del capital industrial estadounidense.

Cuando en 1907 el sistema bancario de Nueva York volvió a colapsar en una crisis en cadena, el gobierno no pudo responder, y Morgan volvió a actuar. Encerró a los principales banqueros de Wall Street en su biblioteca durante catorce horas, forzando un acuerdo de rescate conjunto, y calmó el mercado. Este evento fue un hito en la historia, la última vez que el poder financiero privado dominó una crisis sistémica. La lección fue clara: no se puede dejar el destino del país en manos de un solo banquero. Se fundó la Reserva Federal seis años después. Morgan fue tanto la máxima expresión del orden antiguo como el catalizador del nuevo orden que surgió.

  1. Banco de templo: la posición de JPMorgan en el sistema financiero global moderno

Si en el siglo XX J.P. Morgan fue un gigante que remodeló la economía nacional con capital personal, hoy JPMorgan ocupa el “templo” del sistema financiero global como institución. No solo simboliza Wall Street, sino que también es una infraestructura clave para el flujo de capital mundial. Actualmente, sus activos superan los 3 billones de dólares, siendo la mayor en EE.UU. y una de las principales a nivel mundial, solo por detrás de unos pocos bancos estatales. Este tamaño no solo lo convierte en un “coloso”, sino en un pilar del sistema financiero en dólares.

El núcleo del poder de JPMorgan radica en su control de la red de liquidación en dólares a nivel global. En pagos transfronterizos y liquidaciones internacionales, es un nodo insustituible. Datos muestran que procesa más de 10 billones de dólares diarios en pagos, casi el 30% del mercado global de liquidación en dólares. Esto refleja no solo su capacidad técnica, sino también la confianza global en su infraestructura. Desde ACH y Fedwire, hasta SWIFT y otras plataformas locales, JPMorgan ha construido la arteria principal del flujo en dólares, que muchos países deben usar para sus negocios internacionales. Controlar JPMorgan equivale a tener el poder de mover el dólar.

Pero esta red no es sin barreras. JPMorgan mantiene los estándares más estrictos en cumplimiento y gestión de riesgos, considerados “el estándar de oro global”. La apertura de cuentas requiere antecedentes claros, fondos limpios, cumplimiento de KYC y anti lavado. Solo las instituciones con estructura transparente y colaboración regulatoria pueden acceder. Tener una cuenta en JPMorgan no solo es una conveniencia, sino también un símbolo de confianza y reconocimiento en el sistema financiero mundial.

Esta estructura altamente concentrada y selectiva hace que JPMorgan sea casi una “infraestructura nacional” en el sistema financiero global. “JPMorgan en el sistema financiero en dólares es como la red eléctrica o el sistema de agua en una ciudad, esencial para el funcionamiento moderno.” Es el principal emisor de bonos del Tesoro de EE.UU., y un intermediario clave en la política monetaria de la Reserva Federal. No solo sirve al mercado, sino también a la voluntad del Estado, y en ciertos momentos, puede influir más que los bancos centrales de países pequeños. JPMorgan no es solo un banco, sino el centro de ejecución del orden mundial en dólares.

  1. El portador de la hegemonía del dólar: cómo JPMorgan influye en el sistema global en dólares

Si la Reserva Federal es el creador y regulador del sistema en dólares, JPMorgan es su ejecutor más poderoso. No solo aplica las reglas, sino que las materializa y amplifica a través de su vasta red, influyendo en el mundo. Como principal operador en el mercado de bonos del Tesoro, participa en operaciones de mercado abierto, gestiona liquidez a corto plazo y emite y distribuye bonos en nombre del gobierno. En este esquema, JPMorgan es aliado operativo de la política fiscal estadounidense y músculo de la influencia internacional del dólar. No solo transmite políticas, sino que construye la infraestructura que sostiene la hegemonía del dólar.

El escenario más evidente de su rol es en la liquidación transfronteriza en dólares. Hoy en día, casi todas las transacciones internacionales en dólares pasan por JPMorgan. Empresas, instituciones y bancos centrales deben usar sus servicios. Esto le da ventajas técnicas y también un poder geopolítico. Cuando EE.UU. impone sanciones a un país o institución, una de las medidas más comunes es “cortar su capacidad de liquidación en dólares”, y JPMorgan es el ejecutor y amplificador de esa política. Ser excluido de su red significa perder la conexión con el sistema financiero global.

Por ello, para las instituciones financieras en todo el mundo, acceder a JPMorgan no solo es cuestión de eficiencia y costo, sino también de “soberanía financiera”. Tener una cuenta en JPMorgan implica respaldo en el núcleo del sistema en dólares; ser excluido, puede forzar a migrar a redes marginales. Esta estructura refuerza la jerarquía del dominio del dólar y hace de JPMorgan la pieza más operativa en esa cadena.

En momentos críticos, su posición también funciona como estabilizador. Durante la crisis de 2008, tomó el control de Lehman Brothers para detener la propagación. En 2023, adquirió activos de First Republic Bank para estabilizar el mercado. Estas acciones, aunque motivadas por intereses comerciales, muestran su responsabilidad en la estabilidad del sistema en dólares: no solo se beneficia, sino que también protege la integridad del orden. En esta red tejida por instituciones y poder, JPMorgan es una espada afilada y un escudo contra el colapso.

  1. JPMorgan y el mundo cripto: cooperación y hostilidad coexistentes

En el mundo de las criptomonedas, tener una cuenta bancaria en JPMorgan equivale a tener un “boleto de entrada” al sistema financiero en dólares. Para las instituciones que operan en pagos transfronterizos, custodia de activos virtuales, liquidación de stablecoins, etc., esta cuenta significa eficiencia y respaldo en cumplimiento. Pero en un contexto de regulación estricta y desconfianza de los bancos tradicionales, JPMorgan ha sido históricamente reacio a aceptar clientes cripto. La famosa frase en Singapur “MPI en diez millones, cuenta JPM en cien millones” refleja no solo la escasez de recursos, sino también la dificultad estructural de la industria en su relación con el sistema financiero tradicional.

Coinbase, por ejemplo, ha sido uno de los casos de “romper barreras”. Como exchange regulado en EE.UU., ha logrado acceder a canales en moneda fiat, hacer IPO y ganar confianza de inversores tradicionales, gracias a una infraestructura bancaria profunda. Desde 2020, JPMorgan ha brindado servicios bancarios a Coinbase y Gemini, lo que fue visto como una señal de apertura del sistema financiero tradicional hacia las criptomonedas. El cofundador de Coinbase, Brian Armstrong, afirmó que uno de sus mayores avances fue conseguir bancos grandes que colaboraran con ellos. Sin una cuenta bancaria, no se puede ofrecer depósitos ni expandir negocios. La confianza en JPMorgan ha sido clave en su crecimiento.

Pero esto no significa que JPMorgan “acepte” la industria cripto. Su postura sigue siendo cautelosa y con límites claros. Tiene un comité interno para evaluar riesgos, y solo las empresas con estructura transparente y cumplimiento riguroso pueden acceder. Empresas con modelos anónimos, arbitraje off-chain o descentralización total, son rechazadas. No es ignorancia tecnológica, sino una gestión activa del riesgo regulatorio. JPMorgan no se opone a la innovación, pero prioriza la estabilidad del orden.

El CEO Jamie Dimon, en particular, ha sido uno de los más hostiles. Lo ha llamado “estafa”, “herramienta de especulación sin sentido” y ha vinculado las criptomonedas con actividades ilegales. Incluso con gigantes como BlackRock y Fidelity lanzando ETF de Bitcoin, y el gobierno discutiendo regulación, Dimon mantiene su postura: “Nunca compraré Bitcoin.” Esto no es conservadurismo, sino una comprensión profunda del sistema en el que opera. La transferencia de valor peer-to-peer, sin intermediarios y sin censura, escapa a la estructura financiera en la que JPMorgan vive.

En definitiva, la hostilidad de JPMorgan hacia las criptomonedas no es solo una cuestión de ideas, sino un conflicto de sistemas. Una parte es un gigante financiero que depende de la confianza centralizada, la regulación y la infraestructura estatal; la otra, una red descentralizada que promueve la resistencia a la censura, la autogestión y la innovación sin permisos. No hay un correcto o incorrecto, sino un choque de paradigmas. JPMorgan puede aceptar colaboraciones “intermedias”, como emisores de stablecoins regulados o empresas de pagos en cadena, pero nunca dará la bienvenida a soluciones descentralizadas que busquen sacar el dinero del sistema bancario, que es lo que menos quiere.

  1. Tether y USDT: el “contrincante sombra” de JPMorgan

En el sistema financiero tradicional, el movimiento de dólares transfronterizo depende de bancos centrales como JPMorgan para liquidar y compensar. Pero desde la aparición de las stablecoins, esta estructura se ha empezado a romper. Tether, con USDT, ha creado un universo paralelo en cadena para el dólar: sin cuentas bancarias, sin SWIFT, sin licencias regulatorias, solo una dirección en blockchain para transferir dólares. En este sistema, el dólar ya no está controlado por bancos como JPMorgan, sino que circula en contratos inteligentes, en exchanges, wallets y protocolos DeFi, con alta eficiencia y bajo umbral. Esto representa, para la industria cripto, una transferencia de soberanía monetaria, y Tether se ha convertido en el núcleo de liquidación de este nuevo sistema.

El funcionamiento de Tether es sorprendentemente similar al papel de JPMorgan en el sistema bancario. JPMorgan procesa millones de millones de dólares en transacciones transfronterizas, apoyado en una red global de bancos corresponsales, con altos estándares de cumplimiento, liquidación y reservas. Tether, aunque no regulado en el sistema financiero tradicional, ha construido en blockchain un sistema de dólares respaldados: los exchanges lo usan como referencia de valor y liquidación, y los usuarios transfieren fondos en USDT. Incluso en actividades grises, USDT funciona como unidad de liquidación. En cierto modo, Tether es como un “banco central de los cripto dólares”, o un “JPMorgan sombra” que evita el sistema bancario tradicional.

JPMorgan, por supuesto, no permanece indiferente. Aunque Dimon es escéptico respecto a las criptomonedas, su equipo de investigación y tecnología ha explorado caminos para un dólar digital. En 2019, lanzó JPM Coin, un token de liquidación en blockchain para clientes institucionales, respaldado por dólares en custodia. Además, inició ONYX, un proyecto para plataformas de pago interbancarias sin intermediarios. Esto muestra que, aunque cauteloso con las stablecoins, JPMorgan busca aprovechar sus ventajas tecnológicas para integrar “el dólar en blockchain” en el sistema financiero tradicional.

Por otro lado, Tether opera fuera de la regulación soberana. Aunque tiene sede en las Islas Vírgenes Británicas, su uso es global, especialmente en mercados emergentes y zonas grises regulatorias. En América Latina, Oriente Medio y Asia, USDT es un refugio para protegerse de la devaluación y evadir controles de capital. Por ello, se le considera un desafío a la regulación estadounidense. Además, USDT puede transferir fondos sin SWIFT ni Fedwire, reduciendo la capacidad de EE.UU. para controlar los flujos internacionales, y disminuyendo el valor de intermediarios como JPMorgan.

Para JPMorgan, Tether es un desafío y un espejo: replica su estructura de liquidación, respaldo en dólares y circulación global, pero en un sistema que no controla directamente. Desde arbitraje regulatorio hasta migración de fondos, Tether representa una alternativa descentralizada, “no auditada, no congelable, sin restricciones”, que desafía la hegemonía del dólar. En ese sentido, Tether es un “contrincante sombra” que JPMorgan no puede ignorar: no compite en los mercados de capital con Goldman Sachs, ni en gestión de activos con BlackRock, sino que ha construido en paralelo una infraestructura de liquidación equivalente.

¿Seguirá en manos de JPMorgan la dominancia en liquidación en dólares, o se desplazará hacia nuevas estructuras en cadena? Esa es una de las preguntas clave en la lucha financiera de la era digital.

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