No te enojes tanto con los niños. Los niños nunca lo hacen a propósito para molestarnos, simplemente viven en una zona horaria diferente a la nuestra. Nuestra zona horaria está llena de responsabilidades y planes, mientras que la de ellos solo tiene el presente y la curiosidad. Cuando usamos el reloj de los adultos para exigirles a los niños, es como exigirle a la primavera que dé frutos en otoño.
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No te enojes tanto con los niños. Los niños nunca lo hacen a propósito para molestarnos, simplemente viven en una zona horaria diferente a la nuestra. Nuestra zona horaria está llena de responsabilidades y planes, mientras que la de ellos solo tiene el presente y la curiosidad. Cuando usamos el reloj de los adultos para exigirles a los niños, es como exigirle a la primavera que dé frutos en otoño.