Las autoridades de Corea del Sur revelaron recientemente una operación de lavado de dinero a gran escala que involucra una red criminal internacional. Este incidente pone de manifiesto la vulnerabilidad del sistema existente ante el flujo ilegal de dinero chino a través de un ecosistema de criptomonedas en constante crecimiento. Los funcionarios de aduanas locales han remitido a tres ciudadanos chinos a la fiscalía por cargos de lavado de $107 millones (148,9 mil millones de won) en activos digitales a través de diversos canales no autorizados.
La red criminal internacional aprovecha las lagunas regulatorias en cripto
Este arresto ocurre en medio de una incertidumbre regulatoria continua en Corea del Sur. El país aún lucha por establecer un marco integral para el mercado de criptomonedas, situación que ha creado oportunidades para que las redes criminales operen. Los informes recientes indican que, debido a las estrictas restricciones comerciales en criptomonedas y a las directrices aún poco claras, los inversores locales han transferido activos digitales por valor de miles de millones de dólares a plataformas extranjeras, creando un entorno propicio para el lavado de dinero.
La demora en alcanzar un acuerdo regulatorio ha dejado estas brechas abiertas. Las autoridades han advertido durante mucho tiempo que la falta de reglas claras facilita que el dinero chino y otros flujos ilegales de fondos se introduzcan de manera más sencilla en un sistema aún débil.
Métodos de lavado de dinero: de WeChat a bolsas de cripto no autorizadas
La Oficina Principal de Aduanas de Seúl reveló con detalles preocupantes el mecanismo de trabajo de la red. Se sospecha que los actores reciben depósitos de clientes a través de aplicaciones de pago digital populares como WeChat y Alipay. Desde allí, convierten el dinero en criptomonedas en varias bolsas que carecen de permisos oficiales y que son difíciles de rastrear por las autoridades.
La estrategia operativa del grupo muestra un alto nivel de sofisticación. Para evadir la supervisión financiera, compran criptomonedas en varios países y luego las transfieren a wallets digitales ubicados en Corea del Sur. Posteriormente, estos activos digitales se convierten en won coreano y se canalizan a través de una red de cuentas bancarias nacionales complejas y dispersas.
Encubrimiento de transacciones ilegales como gastos legítimos
Una fase crucial de esta operación de lavado de dinero implica disfrazar la fuente de los fondos. El dinero convertido de los activos criptográficos se camufla como gastos legítimos, incluyendo costos de operaciones cosméticas para extranjeros o gastos educativos para estudiantes que estudian en el extranjero. Esta táctica busca evitar sospechas por parte de las autoridades financieras, ya que transacciones de este tipo son bastante comunes en países con una población internacionalmente móvil.
El período de operación del grupo abarcó desde septiembre de 2021 hasta junio de 2025, demostrando que esta red ha estado operando con relativa impunidad durante años antes de ser finalmente descubierta por la investigación de aduanas.
La desigualdad regulatoria impulsa a los inversores locales a plataformas extranjeras
Este caso revela un problema sistémico mayor en el ecosistema de criptomonedas de Corea del Sur. La falta de un marco regulatorio sólido ha llevado a los inversores locales a buscar soluciones en el extranjero, creando una situación en la que las criptomonedas de los ciudadanos coreanos están dispersas en plataformas extranjeras de difícil monitoreo por parte de las autoridades nacionales.
Este fenómeno genera una paradoja regulatoria: cuanto más estrictas son las restricciones, más inversores migran a plataformas en el extranjero, que son aún más difíciles de supervisar. En este contexto, las brechas creadas no solo son aprovechadas por inversores legítimos, sino también por redes criminales que buscan maneras de transferir dinero chino y otros fondos ilegales sin ser detectados.
La revelación de este caso marca una escalada en los esfuerzos de Corea del Sur por abordar la amenaza del lavado de dinero en el sector cripto. Sin embargo, mientras no se establezca un marco regulatorio integral, es probable que se descubran más operaciones similares en el futuro. Este desarrollo subraya la urgencia de que el gobierno surcoreano finalice cuanto antes un marco regulatorio claro y completo para proteger la integridad del mercado de criptomonedas nacional frente a abusos por parte de redes criminales internacionales.
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Dinero chino valorado en $107 millones de yuanes fue lavado a través de activos criptográficos en Corea del Sur.
Las autoridades de Corea del Sur revelaron recientemente una operación de lavado de dinero a gran escala que involucra una red criminal internacional. Este incidente pone de manifiesto la vulnerabilidad del sistema existente ante el flujo ilegal de dinero chino a través de un ecosistema de criptomonedas en constante crecimiento. Los funcionarios de aduanas locales han remitido a tres ciudadanos chinos a la fiscalía por cargos de lavado de $107 millones (148,9 mil millones de won) en activos digitales a través de diversos canales no autorizados.
La red criminal internacional aprovecha las lagunas regulatorias en cripto
Este arresto ocurre en medio de una incertidumbre regulatoria continua en Corea del Sur. El país aún lucha por establecer un marco integral para el mercado de criptomonedas, situación que ha creado oportunidades para que las redes criminales operen. Los informes recientes indican que, debido a las estrictas restricciones comerciales en criptomonedas y a las directrices aún poco claras, los inversores locales han transferido activos digitales por valor de miles de millones de dólares a plataformas extranjeras, creando un entorno propicio para el lavado de dinero.
La demora en alcanzar un acuerdo regulatorio ha dejado estas brechas abiertas. Las autoridades han advertido durante mucho tiempo que la falta de reglas claras facilita que el dinero chino y otros flujos ilegales de fondos se introduzcan de manera más sencilla en un sistema aún débil.
Métodos de lavado de dinero: de WeChat a bolsas de cripto no autorizadas
La Oficina Principal de Aduanas de Seúl reveló con detalles preocupantes el mecanismo de trabajo de la red. Se sospecha que los actores reciben depósitos de clientes a través de aplicaciones de pago digital populares como WeChat y Alipay. Desde allí, convierten el dinero en criptomonedas en varias bolsas que carecen de permisos oficiales y que son difíciles de rastrear por las autoridades.
La estrategia operativa del grupo muestra un alto nivel de sofisticación. Para evadir la supervisión financiera, compran criptomonedas en varios países y luego las transfieren a wallets digitales ubicados en Corea del Sur. Posteriormente, estos activos digitales se convierten en won coreano y se canalizan a través de una red de cuentas bancarias nacionales complejas y dispersas.
Encubrimiento de transacciones ilegales como gastos legítimos
Una fase crucial de esta operación de lavado de dinero implica disfrazar la fuente de los fondos. El dinero convertido de los activos criptográficos se camufla como gastos legítimos, incluyendo costos de operaciones cosméticas para extranjeros o gastos educativos para estudiantes que estudian en el extranjero. Esta táctica busca evitar sospechas por parte de las autoridades financieras, ya que transacciones de este tipo son bastante comunes en países con una población internacionalmente móvil.
El período de operación del grupo abarcó desde septiembre de 2021 hasta junio de 2025, demostrando que esta red ha estado operando con relativa impunidad durante años antes de ser finalmente descubierta por la investigación de aduanas.
La desigualdad regulatoria impulsa a los inversores locales a plataformas extranjeras
Este caso revela un problema sistémico mayor en el ecosistema de criptomonedas de Corea del Sur. La falta de un marco regulatorio sólido ha llevado a los inversores locales a buscar soluciones en el extranjero, creando una situación en la que las criptomonedas de los ciudadanos coreanos están dispersas en plataformas extranjeras de difícil monitoreo por parte de las autoridades nacionales.
Este fenómeno genera una paradoja regulatoria: cuanto más estrictas son las restricciones, más inversores migran a plataformas en el extranjero, que son aún más difíciles de supervisar. En este contexto, las brechas creadas no solo son aprovechadas por inversores legítimos, sino también por redes criminales que buscan maneras de transferir dinero chino y otros fondos ilegales sin ser detectados.
La revelación de este caso marca una escalada en los esfuerzos de Corea del Sur por abordar la amenaza del lavado de dinero en el sector cripto. Sin embargo, mientras no se establezca un marco regulatorio integral, es probable que se descubran más operaciones similares en el futuro. Este desarrollo subraya la urgencia de que el gobierno surcoreano finalice cuanto antes un marco regulatorio claro y completo para proteger la integridad del mercado de criptomonedas nacional frente a abusos por parte de redes criminales internacionales.